
Por Ulises Gil, periodista de G&M News.
¿Cómo describiría la situación del sector de loterías y quinielas en Argentina, y cuáles son hoy sus principales desafíos?
Después de 12 años de recorrer el país y conocer no sólo a los representantes, sino también de bajar al ruedo y analizar los diferentes mercados, puedo decir que el rubro de las agencias de loterías y apuestas presenciales está afectado. Cuando no hay plata, no hay plata. Aunque nuestro público es distinto al del online, la falta de recursos impacta, y además la competencia de nuevas opciones digitales se hace sentir. A esto se suma que no todas las provincias incluyeron a las agencias como parte comercializadora en sus licitaciones online. Nosotros podríamos ser un canal válido para vender tickets de apuestas digitales, evitando el uso exclusivo de tarjetas o billeteras virtuales que, paradójicamente, muchas veces se recargan en los mismos locales de lotería. El agenciero no es un simple despachante de mostrador: es idóneo, responsable y un verdadero controlador del juego problemático. No existe un solo caso de este problema en agencias de lotería ni de venta a menores. Por eso, junto a los presidentes de las Cámaras Provinciales, trabajamos para salvaguardar una actividad de la que viven directa o indirectamente más de 100.000 personas.
Desde su perspectiva, ¿qué oportunidades ve para fortalecer y modernizar las agencias en un contexto económico tan complejo?
Tenemos varias propuestas concretas. La primera es incorporar pagos modernos: códigos QR gratuitos, transferencias y alias, ahora recién autorizados. La segunda es actualizar un impuesto que se mantiene igual desde los años ’90: el mínimo imponible sobre premios, fijado en $1.333, que hoy desincentiva las apuestas menores. También pedimos volver a categorizar a los agentes de lotería como MiPyMEs, para acceder a créditos que permitan sostener o modernizar los locales. Asimismo, planteamos eliminar Ingresos Brutos, un impuesto absurdo porque grava un producto del mismo Estado, llegando hasta el 8% en provincias como Buenos Aires. Por último, insistimos en recuperar la publicidad y transmitir sorteos en vivo, como ocurría con Riverito. El Quini 6 es un ejemplo: con reglas claras, transmisión regular y miles de premios, genera confianza y atractivo. La quiniela es nuestro gran producto, con unos 20 sorteos diarios, y con nuevas iniciativas de modernización lo sería aún más.
¿Qué tendencias observa en el mercado latinoamericano y cómo pueden influir en el desarrollo del sector argentino?
En la región, vemos cómo la digitalización y la innovación tecnológica avanzan rápidamente. La combinación de plataformas online con canales físicos es el camino. Argentina debe actualizarse e incluir a las agencias en esa transición, porque son un eslabón fundamental para la recaudación genuina de los estados provinciales y para garantizar prácticas responsables.
¿Cuál cree que será el rol de la digitalización y la innovación tecnológica en el futuro de las loterías y quinielas?
Será central. La digitalización debe verse no como una amenaza, sino como una oportunidad. Si logramos integrar al agenciero con soluciones tecnológicas simples y accesibles, garantizamos más transparencia, comodidad para el jugador y mayor recaudación para el Estado. La innovación es la llave para que el sector crezca y se sostenga.
¿Qué importancia le asigna a reuniones como G&M Eventos Argentina 2025 para congregar a operadores, reguladores y proveedores, y generar nuevas oportunidades para la industria?
Son instancias fundamentales. En septiembre, en Rosario, espero poder estar presente o bien ser representado por presidentes de Cámaras provinciales cercanas. Estos encuentros nos permiten intercambiar miradas, compartir experiencias y acercar propuestas concretas a reguladores y decisores. Sólo trabajando en conjunto lograremos que la actividad se mantenga vigente y sea cada vez más fuerte.







