
Por Nahuel Díaz, periodista y colaborador de G&M News.
En la actualidad, Perú sigue siendo uno de los mercados del juego más estables, seguros y desarrollados. Esta realidad fue reflejada por un reciente informe de Apuesta Legal Perú, basado en datos de Similarweb, el cual reveló que los sitios de apuestas online en el país recibieron 459.935.938 visitas en el primer semestre de 2025. Hubo un pequeño aumento (menos del 1%) de visitas entre el primer trimestre del año y el segundo (229,8 millones a 229,9 millones de accesos).
Esta realidad posiciona al sector del juego peruano por encima de gigantes digitales como ChatGPT, que este año causó furor a partir del acceso al uso de la Inteligencia Artificial, Wikipedia, o redes sociales como Instagram y TikTok, las más usadas entre los jóvenes, convirtiendo a las apuestas online en los sitios más consultados por los peruanos.
El relevamiento también ofrece un ranking sobre las páginas de apuestas más visitadas: Apuesta Total lidera el mercado con más de 100 millones de visitas semestrales, concentrando el 22% del mercado. Le siguen Betano (Kaizen Gaming), con 88 millones de accesos, e Inkabet (Grupo Betsson), con 63 millones.
Por otro lado, el perfil del apostador peruano revela que el 66% de los accesos proviene de hombres, con un 27% de las visitas correspondiente a jóvenes de 18 a 24 años, un porcentaje equivalente al del grupo de 25 a 34 años. Este rasgo distingue a Perú de otros mercados, donde el público mayor aún tiene una participación significativa. Además, el 82% de los accesos se realiza a través de dispositivos móviles.
Si bien este panorama sugiere una evolución de las apuestas en el Perú, para los operadores, la actualidad presenta un escenario complejo en términos tributarios. Hoy, las casas de apuestas están abonando el Impuesto al Juego, que corresponde al 12% de la base imponible, y el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), que incluye el 1% de cada jugada realizada. El ISC fue aprobado por el Decreto Legislativo 1644, emitido por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Los operadores consideran esta última norma un abuso, y podrían apelar a la Justicia para impugnar el pago de tributos y exigir un reembolso. Aún así, más allá de los desafíos, Perú sigue mostrando un mercado del juego sólido y reconocido en toda América Latina.











