
Por Nahuel Díaz, periodista y colaborador de G&M News.
Durante años, el eje del debate en torno a la industria de los juegos de suerte y azar estuvo puesto en los reguladores, loterías, institutos de juego y autoridades administrativas creadas para otorgar licencias y controlar a los operadores. Sin embargo, en los últimos tiempos, un actor comenzó a ganar un protagonismo decisivo: los entes fiscales.
En América Latina, organismos como la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) del Paraguay, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) de Argentina, la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) del Perú o el Servicio de Administración Tributaria (SAT) de México se convirtieron en piezas clave dentro del ecosistema del juego presencial y online. Su rol ya no se limita a recaudar impuestos, sino que atraviesa cuestiones estratégicas, como la formalización del mercado, la trazabilidad de las operaciones, la prevención del lavado de activos y la sostenibilidad del negocio a largo plazo.
De la recaudación al control integral
El crecimiento exponencial del juego online aceleró este proceso. Plataformas digitales, medios de pago electrónicos, billeteras virtuales y operaciones transfronterizas pusieron en jaque los esquemas tradicionales de fiscalización. Frente a ese escenario, las agencias tributarias comenzaron a ocupar un lugar central, muchas veces en coordinación con los reguladores.
Paraguay es un ejemplo claro de esta nueva etapa. La DNIT nació de la fusión de la antigua Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) y la Dirección Nacional de Aduanas. Este nuevo ente avanzó en un control más exhaustivo sobre los operadores de juegos de azar. Bajo la conducción de Óscar Orué, el organismo puso el foco en la correcta declaración de ingresos, el pago de cánones y la detección de esquemas de evasión, consiguiendo excelentes resultados en la temporada pasada.
Con respecto a Argentina, el ARCA está a cargo de Andrés Vázquez, quien lleva adelante un proceso de transformación institucional, intensificando los cruces de información con las loterías provinciales y los entes reguladores del juego online. Si bien no existe una cifra pública oficial consolidada que detalle cuánto recaudó el fisco en 2025 exclusivamente por juegos de suerte y azar, la presión fiscal es significativa. Continúan vigentes fuertes retenciones sobre los premios, como el 31% aplicado sobre el 90% del premio en loterías como el Quini 6, y un esquema tributario activo sobre las apuestas online. La bancarización obligatoria y la trazabilidad de los movimientos financieros colocaron al fisco en una posición de poder inédita para auditar el negocio.
SUNAT y SAT: tecnología y datos como aliados
En Perú, la SUNAT, gestionada por Javier Eduardo Franco Castillo, avanzó con una estrategia apoyada fuertemente en herramientas tecnológicas. La formalización del juego online y de las apuestas deportivas vino acompañada de exigencias fiscales claras, un sistema de reporte y obligaciones específicas para los operadores. El resultado también se refleja en los números: hasta noviembre de 2025, la recaudación tributaria vinculada a juegos y apuestas, casinos, máquinas tragamonedas, apuestas deportivas y juegos remotos alcanzó aproximadamente S/ 419,5 millones (US$125 millones).
México, por su parte, presenta un escenario distinto, pero igualmente revelador. No hay datos públicos oficiales que permitan precisar cuánto recaudó el SAT en 2025 por juegos de suerte y azar. Sin embargo, el contexto fiscal habla por sí solo. El sector está gravado con impuestos especiales (IEPS) y existen propuestas legislativas para elevar la carga del 30% al 50% del GGR a partir de 2026. Algunas iniciativas estiman ingresos potenciales cercanos a los MXN 5.024,7 millones (unos US$270 millones), aunque se trata de proyecciones y no de cifras cerradas.
El avance de los entes fiscales reconfigura el equilibrio de poder dentro de la industria. Hoy, para los operadores, cumplir con la normativa del regulador ya no es suficiente. La viabilidad del negocio depende en gran medida de la relación con las agencias tributarias. Reportes, auditorías, regímenes informativos y controles cruzados forman parte del día a día del sector. En este nuevo escenario, emerge una lógica de control integral que redefine cómo se juega, quién puede operar y bajo qué reglas. Para la industria del juego en América Latina, entender el rol de los entes fiscales es una condición clave para el futuro del negocio.
En este nuevo escenario, el diálogo entre reguladores del juego, entes fiscales y operadores será clave. La industria de los juegos de suerte y azar ya no se entiende sin la mirada tributaria.
1) DNIT (Paraguay)
Titular: Óscar Orué
Surge de la fusión entre la antigua Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) y la Dirección de Aduanas.
Recaudación acumulada de cánones del sector del juego en todo 2025: PYG 215.940 millones (US$31,56 millones), un incremento del 22,85% respecto al monto recolectado en 2024.
2) ARCA (Argentina)
Titular: Andrés Edgardo Vázquez
Recaudación de juegos de azar en 2025: no existe una cifra pública oficial consolidada publicada por ARCA específica de 2025 para recaudación proveniente exclusivamente de los juegos de suerte y azar.
El organismo continúa aplicando impuestos a los premios de juegos y sorteos, con retenciones significativas. La legislación tributaria (como el impuesto indirecto sobre apuestas online) está activa en 2025, pero no hay un reporte oficial por categoría de ingreso fiscal específico al juego.
3) SUNAT (Perú)
Titular: Javier Eduardo Franco Castillo
Recaudación tributaria vinculada a juegos y apuestas (casinos, slot machines, apuestas deportivas y juegos remotos hasta noviembre de 2025): S/ 419,5 millones (US$124,75 millones).
4) SAT (México)
Titular: Antonio Martínez Dagnino
No hay datos públicos oficiales disponibles actuales que permitan reportar cuánto recaudó el SAT en 2025 específicamente por los juegos de suerte y azar. Lo que sí se sabe del entorno fiscal es que México grava el sector del juego con impuestos especiales (IEPS) y hay propuestas de aumentarlos del 30% al 50% del GGR para este 2026, lo que indica el peso potencial del sector en la recaudación. Algunos proyectos legislativos estiman ingresos directos de cerca de MXN 5.024,7 millones (US$270 millones) por impuestos de apuestas, pero son proyecciones o estimaciones preliminares de leyes pendientes, no cifras fiscales oficiales cerradas de 2025.








