
Por Nahuel Díaz, periodista y colaborador de G&M News.
La máxima cita futbolística global, que iniciará el jueves 11 de junio de 2026 y finalizará el domingo 19 de julio de 2026, será una prueba para los marcos regulatorios de apuestas deportivas en América Latina. En particular, para Paraguay, Ecuador y México, tres países con realidades distintas pero atravesados por la misma pasión: mercados que crecen a gran velocidad y un Estado que intenta no perder el control de la partida. El torneo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá funcionará como un acelerador, exponiendo vacíos legales, obligando a definiciones políticas y reordenando las estrategias de operadores locales e internacionales que ven en la región un terreno clave de expansión.
Paraguay: Recaudación, control y el rol de la DNIT
Durante el primer semestre del año, Paraguay generará un debate más explícito sobre fiscalización. El país ya reconoce el peso económico del sector y, con la creación de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) en 2023, se ha venido buscando un enfoque más integral sobre recaudación y control. Incluso, el año pasado, se determinó que el regulador local del gaming Conajzar dependa de la DNIT, lo que ha fortalecido aún más a este organismo y provocado un fuerte avance de la recaudación del juego en 2025.
Ahora, el desafío no es sólo cuánto se apuesta, sino dónde y bajo qué reglas. El crecimiento de las apuestas online, impulsado por el fútbol, pone a prueba la capacidad del Estado para monitorear transacciones, exigir licencias y evitar que el mercado se deslice hacia la informalidad.
Con la apertura del mercado a partir de la ampliación de licencias, con más operadores para apuestas deportivas y quiniela, el Mundial de Fútbol 2026 funcionará como un termómetro, debido a que habrá más apuestas, con más dinero en movimiento y una mayor necesidad de trazabilidad financiera. También esto generará una mayor presión política para demostrar que el Estado no está dejando millones de dólares fuera del circuito formal.
Paraguay tiene una ventaja relativa: no parte de cero. Ya existe una conversación pública sobre fiscalización, cánones y transparencia, pero el torneo obligará a acelerar definiciones y a mostrar resultados concretos.
México: Un anfitrión con necesidad de nuevas reglas
En unos meses, México llegará al Mundial organizado por la FIFA como sede parcial, pero con un marco legal que muchos en la industria consideran desactualizado para la era de las apuestas digitales. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, diseñada para otra época (¡es de 1947!), convive con una práctica de permisos y amparos que ha generado un ecosistema híbrido: formal en apariencia, pero lleno de zonas grises en la operación online. Para los grandes operadores globales, muchos activos en Estados Unidos, esto es un problema y una oportunidad al mismo tiempo. El evento pondrá a México bajo una lupa internacional. La presión no vendrá sólo del mercado, sino también de organismos financieros y deportivos preocupados por integridad, trazabilidad y prevención del lavado de dinero.
En los pasillos del poder mexicano, ya se discute si 2026 será el punto de inflexión para una reforma integral o apenas otro parche más en un sistema que acumula tensiones. La presidenta Claudia Sheinbaum se ha mostrado interesada en actualizar la regulación. Mientras, a fines del año pasado, el diputado Ricardo Mejía presentó un proyecto en la Cámara de Diputados para implementar una nueva Ley Federal de Juegos con Apuestas y Sorteos, que reemplace la legislación vigente desde 1947. La iniciativa busca darle un marco legal a las plataformas de casinos y apuestas online, que garantice derechos y contribuya a fortalecer la recaudación fiscal y la protección social.
Para colmo, en octubre de 2025, la Cámara de Senadores de México aprobó un paquete fiscal que incluye una reforma a la Ley del Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS), aumentando del 30% al 50% el gravamen a los juegos de azar online en dicho país. A partir de esta reforma, la Secretaría de Hacienda prevé recaudar MXN 761.500 millones (más de US$40.000 millones) este año, una suba del 10% frente a los ingresos de 2025. Este fuerte aumento ha generado un gran malestar entre los operadores online, así como entre los apostadores. EL principal riesgo es el incremento del juego ilegal.
Ecuador: Entre la oportunidad y la indefinición
Por su lado, Ecuador se encuentra en una posición más frágil. El mercado de apuestas y pronósticos deportivos crece, pero el marco regulatorio sigue siendo difuso y fragmentado. A diferencia de México y Paraguay, aún no ha consolidado un ente de fiscalización fuerte y centralizado para el juego. Esto lo deja expuesto a dos riesgos claros: menor recaudación, con una parte del dinero canalizado hacia operadores sin presencia local, y mayor vulnerabilidad frente al lavado de activos y las apuestas ilegales, en un contexto regional de creciente escrutinio.
Sin embargo, el Mundial 2026 también puede ser la oportunidad que Ecuador necesita para reordenar el sector. La pregunta es si habrá voluntad política para hacerlo (por las intenciones del Gobierno actual, parecería que sí) o si el país irá reaccionando tardíamente y sobre la marcha al volumen de negocios generado por el juego en base al principal evento futbolístico del mundo.
Todos estos temas y muchos más podrán ser debatidos con los operadores locales en G&M Eventos Paraguay (15 y 16 de abril de 2026 en Asunción), G&M Eventos México (4 y 5 de noviembre de 2026 en Ciudad de México) y G&M Eventos Ecuador (26 de noviembre de 2026 en Quito). Las inscripciones ya están disponibles. ¡No se pierda la oportunidad de aprender, incrementar sus negocios y disfrutar del networking en estos territorios!







