
Cuando hablamos del ‘Efecto Cobra’ en las decisiones, nos referimos al comportamiento humano en base al siguiente concepto: “Cada decisión humana trae consigo consecuencias no deseadas, efectos colaterales. Los seres humanos reaccionan a todas las normas, reglamentos y órdenes que imponen los Gobiernos. Esas reacciones dan lugar a resultados que pueden ser muy diferentes de los que inicialmente pretendían los legisladores”. Para una mejor comprensión, veamos un ejemplo presentado por Antony Davies, profesor de Economía en la Universidad de Duquesne (Pennsylvania, Estados Unidos), y James Harrigan, profesor de Filosofía en la Universidad de Arizona. En la India colonial, la ciudad de Delhi tuvo una proliferación de cobras. Este problema necesitaba claramente de una rápida solución, dada la mortalidad que genera la mordida de estos reptiles. Para reducir el número de cobras que se deslizaban por la ciudad, el Gobierno local ofreció una recompensa a quienes las capturaran. Esto parecía una solución perfectamente razonable. La recompensa era tan generosa que mucha gente se dedicó a la caza de cobras, lo que llevó exactamente al resultado deseado: la población de cobras disminuyó. Ahora bien, aquí es donde las cosas se ponen interesantes.
A medida que la población de cobras disminuía y se hacía más difícil encontrar cobras en la ciudad, la gente se volvió más bien emprendedora. Comenzaron a criar cobras en sus casas, que luego mataban para recibir la recompensa. Esto condujo a un nuevo problema: las autoridades locales se dieron cuenta de que había muy pocas cobras visibles en la ciudad, pero aun así, se pagaban más montos por recompensa que antes. Los funcionarios hicieron algo razonable: cancelaron la recompensa. En respuesta, las personas que criaban cobras en sus casas también hicieron algo razonable, como fue la liberación de todas sus serpientes, ahora sin valor. Éstas salieron de nuevo a las calles. ¿Quién quiere cobras en sus casas? Al final, Delhi tuvo un mayor problema con las cobras después de la recompensa que antes de la misma. La consecuencia involuntaria del plan de erradicación fue que hubo más cobras en las calles. Esta historia sirve como ejemplo para demostrar que, a veces, por resolver un problema se termina exacerbándolo.
EL DECLIVE DE LAS APUESTAS HÍPICAS
La aparición del ‘Homo videns’, como denominó el politólogo italiano Giovanni Sartori al hombre de finales del siglo XX, plasmó la cultura de la instantaneidad y la primacía de la imagen. Los avances tecnológicos consolidaron esta cultura. Las apuestas hípicas no supieron adaptarse a ese nuevo entorno, con una mayoría de personas dispuesta a soportar un mínimo tiempo de espera para vivir una gran experiencia. En otras palabras: podemos esperar 2 minutos para jugar 30. Por cuestiones operativas, las apuestas hípicas ofrecen una experiencia que va en sentido inverso a los gustos de la población. Es necesario esperar 30 minutos para, con suerte, tener 2 minutos de espectáculo o carrera de caballos. Este desacople ha generado que la rentabilidad de los hipódromos se desplome a niveles mínimos históricos. La solución a este declive fue el apuntalamiento de la actividad con subvenciones provenientes de otras explotaciones por dos vías diferentes:
1. Racinos: se crea un casino dentro de las instalaciones del hipódromo o en salas anexas. La rentabilidad del casino subsidia la actividad hípica. Dos ejemplos son los Hipódromos de Maroñas (Montevideo, Uruguay) y Palermo (Buenos Aires, Argentina).
2. Subsidios: los administradores estatales del juego subsidian la actividad hípica derivando utilidades de otras explotaciones. Esto ocurre en los Hipódromos de La Plata y San Isidro, ambos en Buenos Aires, Argentina.
Lejos quedaron los tiempos de gloria de los circuitos hípicos, donde Carlos Gardel e Irineo Leguisamo eran sus figuras indiscutidas. En esas épocas, la jocketa Marina Lezcano y su caballo Telescópico asombraban a la Argentina al ganar la Triple Corona, mientras sonaba el tango como canción popular y formaba, junto con el turf, una fórmula muy arraigada en el acervo popular argentino.
UNA COBRA EN EL HIPÓDROMO
Analizando desde otra perspectiva el ejemplo del ‘Efecto Cobra’, podemos decir que, en ese caso, las recompensas eran para mantener vivos a los habitantes de Delhi. Las subvenciones que describimos en los párrafos anteriores son una analogía de estas recompensas en la actividad hípica. Dentro de esta industria, llama la atención la tendencia de todos los actores a tratar de solucionar la “crisis hípica” con estrategias basadas en las apuestas hípicas. Así, se advierte que han perdido de vista el cambio experimentado por los consumidores en sus gustos de entretenimiento. Haciendo una analogía con el caso de Delhi, la “crisis hípica” representa la ausencia de cobras, en tanto que la apertura de nuevos canales de captura de apuestas hípicas representa la cría de cobras. El resultado de estas estrategias es un aumento de costos sin una mejora sustancial en la rentabilidad, lo cual exacerba el déficit. Por ejemplo, habilitar un canal online en la página del circo hípico incrementa los costos. Hay que pagar el software y la API de integración con el totalizador. Además, la actividad sigue dirigida al mismo tipo de público apostador, por más que se pueda hacer vía Internet. Parafraseando al periodista argentino Mariano Moreno, podemos decir que será nuestra suerte mudar de canal sin mudar de apostador. Ya lo decía también el economista estadounidense Milton Friedman: “Uno de los grandes errores es juzgar las políticas y programas por sus intenciones más que por sus resultados».
PROPUESTAS PARA LA SUPERVIVENCIA DE LA ACTIVIDAD
Intentemos entonces profundizar en el análisis de la perspectiva planteada. Las cobras son los recursos que, mediante su captura, aseguraban la supervivencia de los habitantes de Delhi a través de la generación de ingresos y la disminución del peligro. Podemos decir que ‘COBRA’ significa ‘Captura de Objetos que Brindan Recursos Adicionales’ o, como cantaba la actriz argentina Jimena Barón: “Soy la Cobra que se cobra…”.
Uno de los objetos que pasa más desapercibido en un hipódromo es el video de las carreras. Su monetización permitirá la generación de ingresos adicionales casi sin incremento de costos para producirla. La monetización de las imágenes se puede lograr de las siguientes maneras:
1. Venta a plataformas de apuestas online a cambio de un porcentaje de las ganancias.
2. Creación de una plataforma de apuestas online basada en los videos de las carreras ya corridas.
3. Creación de Hipódromos Virtuales para grupo cerrados de personas.
Otro de los objetos olvidados cuya monetización puede generar utilidades marginales de alto valor son los resultados, por las siguientes opciones:
1. Venta para generar nuevos resultados en carreras virtuales.
• Uso Directo del Resultado.
• Secuencia de input para un generador de números aleatorios.
2. Creación de juegos de resolución inmediata a partir de ellos.
Todas estas alternativas tienen un denominador común por lo cual su implementación conjunta se transforma en una estrategia de crecimiento. Ese denominador es atraer a personas que no apuestan en el turf y la generación de utilidades marginales.
En su tango “Uno”, el genial compositor Enrique Santos Discépolo decía: “Sabe que la lucha es cruel y es mucha,/ pero lucha y se desangra/ por la fe que lo empecina”. Sin dudas, es una poética manera de describir la batalla que están librando hoy los actores de la industria en pos de su supervivencia. Probablemente, la definición sea de bandera verde, como se denomina a los finales reñidos en el ambiente del turf. En esa situación, aparece el cantante y compositor Edmundo Rivero con el tango “Tirate un lance”: “Si no te salva un pingo… ¿quién lo va a ser?”.
EL VERSO DEL RESUMEN
Son tiempos de vida o muerte
para la actividad hípica,
que está en situación crítica,
abandonada a su suerte.

Recursos de otras fuentes
alivian la sangría
de esta lenta agonía,
tendiendo hacia el futuro algunos puentes.

Encontrar otros elementos
que brinden recursos genuinos,
como imágenes y resultados.

Éstos son los fundamentos
con los cuales las coliseos para equinos
podrán ser revitalizados.







