
Por Ulises Gil, periodista de G&M News y Nahuel Díaz, periodista y colaborador de G&M News.
¿Cuál es la evaluación que hace respecto a ICE Barcelona 2025?
Consideramos esta una oportunidad clave para el fortalecimiento de la industria. La representación de Latinoamérica ha sido muy significativa, lo que nos ha permitido un intercambio enriquecedor con colegas de la industria. Teníamos muchas expectativas con el cambio de sede de Londres a Barcelona, y sin duda ha sido una decisión acertada. La feria se ha fortalecido, ha generado sinergias importantes y ha propiciado un excelente ambiente de networking.
Desde Fecoljuegos, hemos podido compartir experiencias y fortalecer lazos estratégicos. El cambio de sede ha sido favorable para la región, ya que el idioma facilita la comunicación y la cercanía. Además, el clima ha acompañado la experiencia, y la organización ha sido impecable. ICE Barcelona 2025 ha superado nuestras expectativas.
¿Cuál es su visión respecto a la actualidad del mercado Latinoamérica y las perspectivas para este año?
La industria del juego en Latinoamérica está en constante evolución. Hay grandes expectativas en mercados clave como Brasil, Argentina, Chile, Perú y Colombia. En varios países, los gobiernos han mostrado un interés creciente en regular la actividad, lo cual es positivo, pero también genera preocupaciones cuando las regulaciones no se diseñan con una comprensión profunda del sector.
A menudo, las reformas se plantean desde una perspectiva fiscalista de corto plazo, sin considerar el impacto en la sostenibilidad del negocio. Un ejemplo claro es Colombia, con la propuesta de reforma tributaria, medida que, lejos de fortalecer el recaudo, puede llevar al cierre de empresas formales y favorecer la informalidad y el mercado ilegal.
Nos preocupa que, siendo el Estado el titular del monopolio del juego, aún no tenga un conocimiento claro del modelo de negocio, su estructura económica, matemática y financiera. En Fecoljuegos, trabajamos continuamente en capacitar e informar a los tomadores de decisiones: Congreso, Gobierno Nacional, medios de comunicación, centros de pensamiento, entre otros. Nuestra misión es garantizar que las decisiones se tomen con información precisa y con un entendimiento real del impacto que pueden tener en el sector.
En ese sentido, ¿cómo cree que se puede desarrollar la situación en el mercado colombiano, a partir del diálogo con el regulador Coljuegos?
Nuestro objetivo es establecer una agenda estructurada con el Gobierno Nacional y las autoridades regulatorias, en la que podamos discutir la realidad del negocio con cifras claras y transparentes sobre los ingresos reales de las plataformas y los empresarios del sector.
Estamos trabajando en consolidar espacios de diálogo con el Ministerio de Hacienda, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) y el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), entidades que definen las cifras de la actividad económica y administradoras de la tributación. También buscamos una agenda con el Congreso, para que las leyes que afectan al sector se construyan con información técnica y estructurada, y no solo bajo presiones políticas o fiscales.
Este será un año para fortalecer la unión y la transformación. En Colombia, se avecina un período electoral donde muchas decisiones estarán influenciadas por intereses políticos. Sin embargo, nuestro compromiso es que las reformas se basen en criterios técnicos y realistas, garantizando que el sector pueda seguir operando de manera formal, generando empleo y aportando al desarrollo del país.
Uno de los puntos clave en este debate es la necesidad de comprender a profundidad las particularidades económicas y operativas del sector. Aspectos como la diferencia entre el ingreso real del operador y el monto de la apuesta, junto con otros factores determinantes, aún no han sido plenamente considerados en los proyectos normativos. Por ello, seguiremos trabajando para que las decisiones regulatorias se basen en un conocimiento integral de la industria, evitando impactos negativos en la operación formal y en la contribución que hacemos al país.







