
Por Nahuel Díaz, periodista y colaborador de G&M News.
¿Cuál es el balance anual de la Fiscalía Especializada en Juegos de Azar en términos del combate al juego ilegal?
El balance anual de la Fiscalía es altamente positivo. Gracias al trabajo diario del equipo a mi cargo, comandado por el secretario de la FEJA, Dr. Rodrigo Branca, este año, profundizamos una estrategia integral de combate contra el juego ilegal que combina la investigación criminal, el bloqueo de sitios ilegales, articulación con organismos reguladores y una firme presencia territorial, con decenas de allanamientos. Logramos desarticular numerosas estructuras que operaban en entornos virtuales y físicos, incluidas redes de ‘cajeros’, administradores de plataformas clandestinas y espacios físicos utilizados para captar apostadores, incluidos menores de edad. También, consolidamos un modelo de trabajo que prioriza la investigación y trazabilidad financiera, la identificación de los responsables detrás de las cuentas utilizadas para mover dinero del juego ilegal y la cooperación con entidades como LOTBA, ALEA, el Cuerpo de Investigaciones Judiciales, la Policía de la Ciudad y otras fuerzas de seguridad nacionales, que aportan información técnica clave. El resultado de esto es que hoy existe un mayor nivel de detección, investigación y persecución penal de estas organizaciones que hace un año. Al mismo tiempo, el fenómeno evoluciona muy rápido. Por eso, nuestro enfoque es dinámico, orientado a anticipar modalidades y seguir generando evidencia que permita llevar cada caso a la Justicia con una base probatoria sólida.
¿Cómo es la coordinación con otras instituciones, como la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires, en el trabajo que realizan?
La coordinación con otras instituciones es un pilar central de nuestro trabajo. Con la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires (LOTBA), mantenemos un vínculo permanente, técnico y operativo. LOTBA aporta información clave desde su función de fiscalización y control del juego, lo que le permite detectar irregularidades, constatar actividades sospechosas y dar rápido aviso a la justicia. Desde FEJA, articulamos esa información que da paso a investigaciones penales complejas. El aporte de LOTBA es fundamental para potenciar nuestras investigaciones y acelerar la detección de irregularidades. Esa información se integra al trabajo del Cuerpo de Investigaciones Judiciales y de otros organismos con los que también coordinamos tareas, como entidades financieras y autoridades regulatorias nacionales. El resultado es una red de cooperación institucional que mejora la investigación, evita que las plataformas ilegales se consoliden y nos permite avanzar con investigaciones más eficientes y sustentadas en evidencia técnica.

¿Qué tipo específico de colaboración existe con otras entidades en la regulación de los juegos de azar?
La colaboración con otras entidades es constante y multidimensional. Además de LOTBA, trabajamos casi diariamente con la Asociación de Loterías Estatales Argentinas (ALEA), ya que es el organismo que nuclea a todos los organismos reguladores del país. Gracias a esto, podemos articular la información mucho más rápido y mejor, lo que es primordial en estos casos. El vínculo con ALEA, además, nos permite tener una visión federal, así como también intercambiar información, experiencias y conocimientos con otros actores de la industria, tanto públicos como privados. Estos espacios de trabajo e intercambio son fundamentales y esperamos poder seguir colaborando en ellos. Asimismo, mantenemos un canal de diálogo institucional con la Cámara Argentina de Salas de Casinos, Bingos y Anexos (CASCBA), que nuclea a operadores legales de todo el país. La Cámara aporta una visión complementaria desde la experiencia del sector privado regulado, lo que enriquece el análisis sobre tendencias del mercado, modalidades emergentes y buenas prácticas en materia de juego responsable. Estos intercambios resultan valiosos para fortalecer la prevención, mejorar la detección temprana de riesgos y contribuir a la construcción de un ecosistema de juego cada vez más seguro y transparente.
¿De qué manera se puede trabajar en conjunto con operadores del juego y otras instituciones para concientizar a la ciudadanía en torno a la importancia de jugar en sitios legales y autorizados, y acerca del daño que provoca la ilegalidad?
La concientización es una tarea que necesariamente debe involucrar a todos los actores del ecosistema del juego: el Estado, los reguladores, los operadores legales, las instituciones educativas y las propias plataformas digitales. Cada uno tiene un rol complementario. Desde el Estado y los organismos reguladores, el trabajo consiste en ofrecer información clara y accesible sobre cuáles son los sitios habilitados, cuáles son las condiciones de seguridad -como la verificación de identidad, los límites de apuesta o las herramientas de autoexclusión- y por qué estas medidas protegen a los usuarios. Los operadores legales, por su parte, pueden contribuir difundiendo buenas prácticas, alertas y mensajes responsables que expliquen a la gente que el juego sin regulación expone a fraudes, endeudamiento, grooming, captación de menores y lavado de activos. En nuestro caso, desde FEJA, aportamos la perspectiva penal: investigamos estructuras ilegales, visibilizamos los riesgos reales -especialmente en niñas, niños y adolescentes- y trabajamos junto a LOTBA, el CIJ y otras instituciones para identificar estas redes y desarticularlas. La difusión de estos resultados también cumple una función preventiva. A lo largo de este año, ciertos influencers -que habían estado difundiendo sitios de apuestas ilegales- han realizado campañas masivas en redes sociales sobre los problemas que trae aparejado el juego ilegal. Esto fue posible ya que, en algún sentido, han querido reparar el daño causado, y devolver algo a la sociedad. Es importante mencionar que esto se dio en el marco de un acuerdo único, excepcional y con determinadas personas que han mostrado un comportamiento ajustado a derecho a lo largo de la investigación y luego de la imputación formal. La clave es construir mensajes coherentes y coordinados. La ciudadanía debe entender que jugar en sitios autorizados no sólo es una opción más segura, sino que evita alimentar organizaciones que lucran con la vulnerabilidad de las personas y que generan un daño social enorme. El juego responsable empieza por elegir plataformas que cumplen la ley, y en Argentina, eso significa apostar en webs que terminan en “.bet.ar”.
¿Cómo está abordando FEJA los retos que presentan las nuevas tecnologías, como los juegos en línea y las apuestas móviles?
Las nuevas tecnologías nos obligan a trabajar con una lógica de investigación mucho más dinámica. Las plataformas de juego online y las aplicaciones móviles evolucionan con enorme velocidad, por lo que, desde FEJA, adoptamos un enfoque especializado que combina análisis digital, trazabilidad financiera y cooperación técnica con organismos reguladores y equipos de investigación. Hoy, investigamos no sólo la existencia de sitios ilegales, sino también cómo funcionan sus arquitecturas tecnológicas, cómo procesan pagos, cómo captan usuarios a través de redes sociales y cómo operan sus redes de ‘cajeros’ o intermediarios. El desafío es enorme porque las modalidades cambian todo el tiempo. Por eso, también invertimos en capacitación constante, desarrollamos criterios de actuación específicos y generamos vínculos con otros actores del ecosistema para entender tendencias globales y anticipar riesgos. La finalidad es clara: que la innovación tecnológica no sea refugio para la ilegalidad.
¿Qué retos enfrentan a futuro a fin de continuar consolidando la lucha contra la ilegalidad?
De cara a 2026, los desafíos de la FEJA son tan grandes como las transformaciones del propio ecosistema digital. En primer lugar, necesitamos seguir fortaleciendo nuestra capacidad tecnológica: nuevas modalidades de captación, pagos descentralizados, publicidad segmentada por algoritmos y plataformas que operan desde el exterior exigen herramientas más sofisticadas de análisis digital y trazabilidad financiera. En segundo lugar, debemos profundizar la cooperación con otros actores (reguladores, organismos financieros, empresas tecnológicas y otras fiscalías del país) para anticipar tendencias y actuar de manera coordinada. El juego ilegal es un fenómeno nacional y transnacional, por lo que la articulación interinstitucional será clave. Un tercer desafío es seguir consolidando criterios de investigación que protejan especialmente a niñas, niños y adolescentes, que hoy son el público más vulnerable frente a las plataformas ilegales y a la influencia de redes sociales. Esto requiere tanto intervención penal como políticas de prevención y educación digital. Por último, aspiramos a que FEJA continúe consolidándose como un referente técnico en la materia: produciendo doctrina, capacitando actores del sistema judicial y generando buenas prácticas que fortalezcan la persecución penal de estas organizaciones. La meta es que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sea un territorio cada vez menos fértil para la ilegalidad y cada vez más seguro para quienes eligen participar en el juego responsable.







