
Por Nahuel Díaz, periodista y colaborador de G&M News.
Entre 3000 a.C. y 500 d.C., los juegos de suerte y azar en las principales civilizaciones se convirtieron en una parte integral de la cultura y la sociedad. Los primeros juegos de azar de los que se tiene registro fueron los dados, que estaban hechos de huesos, piedras o madera. En el siglo V a.C., Sófocles le atribuye la invención de los dados a Palamedes, quien ya había creado el dedal, el disco y otros elementos. Por su parte, Herodoto decía en 416 a.C. que eran los antiguos habitantes de Turquía, los Lidios, los que habían dado origen a los dados. En tanto, el historiador grecorromano Plutarco sostenía que la invención de los dados correspondía a los antiguos egipcios basándose en la teoría de que se habían encontrado dados en tumbas egipcias. Repasemos un poco la información disponible sobre el juego en las primitivas civilizaciones.
EGIPTO
En el Antiguo Egipto, los juegos de azar eran habituales. Desde los juegos de dados hasta el juego de Senet, los egipcios buscaban la emoción y la fortuna en estos entretenimientos. Por ejemplo, estaban los populares ‘dado de 5 lados’ y ‘dado de 6 lados’. Las apuestas también se hacían sobre el resultado de los lanzamientos. En cuanto al Senet, era un juego de estrategia y suerte con piezas y dados cuyo objetivo consistía en llegar al final del tablero antes que el adversario. Mientras tanto, la meta del Mehen era proteger al faraón de los enemigos. Asimismo, los egipcios tenían juegos de cartas y tablero como el ’Hnefatafl’, de estrategia militar, y el ‘Mancala’, de estrategia y suerte.
Los juegos de azar estaban regulados por la ley egipcia. Los deudores podían ser castigados con prisión o multas. Además, los egipcios creían que los dioses influían en el resultado de los juegos. Entonces, los juegos de azar se utilizaban para determinar la voluntad divina.
GRECIA
En la Antigua Grecia, los juegos de azar también tenían relevancia para la sociedad. Desde los dados hasta las apuestas en eventos deportivos y rituales religiosos, los griegos igualmente creían en la influencia de los dioses en esta actividad.
Juegos como ‘Kottabos’ y ‘Petteia’ eran populares entre la nobleza y el pueblo. Las apuestas se hacían sobre el resultado de los lanzamientos. En los Juegos Olímpicos de la Antigua Grecia (776 a.C. – 393 d.C.) con competencias de atletismo, lucha y carreras de caballos, los espectadores apostaban sobre el resultado de esos eventos. Los griegos también tenían juegos de cartas y tablero, mientras que el ‘Latrunculi’ era un juego de estrategia militar.
Mientras que los apostadores de ese territorio buscaban la adrenalina y el entretenimiento, sabían que regían duras regulaciones, y que las deudas se pagaban con castigos como multas o incluso prisión.
ROMA
Finalmente, en la Antigua Roma, los juegos de azar eran una forma popular de entretenimiento y socialización. Allí también existían los juegos de dados y las apuestas en las luchas de los gladiadores, en las cuales los romanos participaban activamente.
Los juegos como ‘Tessera’ y ‘Kottabos’ eran populares y los romanos apostaban sobre el resultado de los lanzamientos. La mejor tirada eran tres 6 y la peor, tres 1. Una variante era la ‘Micatio’, una competencia que enfrentaba a dos jugadores que debían adivinar el número total de dados mostrados por ambos a la vez.
En esta civilización, se puede rastrear el uso de la ruleta, que llevaba el nombre de ‘Rueda de la Fortuna’, un juego de azar precursor de la ruleta moderna que se usa hoy en los casinos. Allí, los ciudadanos apostaban sobre el número o color donde se detendría la rueda.
Las luchas de gladiadores en el Coliseo Romano eran un espectáculo deportivo donde se apostaba a los competidores. Las apuestas en los eventos deportivos de los Juegos Olímpicos, que incluían atletismo y carreras de caballos, eran otro de los entretenimientos favoritos de la población. La ley romana también castigaba a los deudores. A partir de la pasión que despertaban, la historia de los juegos de azar en Roma sigue inspirando y fascinando a los historiadores y entusiastas hoy en día.







