
Como parte de la industria del entretenimiento, los videojuegos continúan evolucionando y mostrando indicadores positivos en términos de ventas y usuarios. En los últimos cinco años, experimentaron una suba del 56% en ingresos. Para fines de 2020, según la consultora Newzoo, habrá 2.700 millones de gamers a nivel global que gastarán US$159.300 millones. En América Latina y el Caribe (LAC), existen unos 397 millones de jugadores y el 80% de ellos se concentra en México, Brasil, Argentina, Colombia y Venezuela. Nuestra región se ha convertido en la segunda con mayor incremento en la industria, con un índice de progreso interanual del 13,5%, ingresos superiores a los US$5.000 millones y un 3,6% de participación en los ingresos globales.
El talento latinoamericano ahora está más cerca de formar parte de un sector altamente competitivo, donde se entrelazan la tecnología y el arte para desarrollar juegos sofisticados que requieren de un proceso de alto desempeño y, en muchos casos, de una gran inversión. Así, es necesario implementar en LatAm la infraestructura empresarial, tecnológica y de consumo que permita desarrollar la producción que hace falta para competir en los mercados internacionales.
ENTIDADES REGIONALES
Entre las más relevantes organizaciones mundiales de videojuegos, se encuentran la Asociación Internacional de Desarrolladores de Juegos (IGDA, por sus siglas en inglés) y la Federación de Videojuegos de Latinoamérica (FVL). En LAC, IGDA tiene presencia en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Paraguay y Perú. Por su lado, la FVL representa a las compañías, estudios y empresarios dedicados al desarrollo, promoción y crecimiento de la industria. Entre los países del continente que la integran, están Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia,
Costa Rica, El Salvador, México, Perú, Paraguay y Uruguay. Podemos mencionar aquí los nombres de estas entidades en cada país: ADVA (Argentina), BGD (Bolivia), Abra Games (Brasil), VG Chile (Chile), COVA (Colombia), ASODEV (Costa Rica), AVES (El Salvador), AMDV (México), IGDA Paraguay (Paraguay), CVA (Perú), y CAVI (Uruguay).

INGRESOS y EXPORTACIONES
Las exportaciones de VJ de América Latina y el Caribe (lideradas por México y la Argentina) se enfocan principalmente en los Estados Unidos (el segundo mercado más grande para videojuegos después de China), por la proximidad cultural y por menores barreras de entrada. Asimismo, la región ha tenido éxitos en sus nexos comerciales con Asia (China, Corea y Taiwán, entre otros mercados). A lo largo de las últimas décadas, el horizonte para la colaboración entre productores de juegos en LAC y las empresas globales de videojuegos se ha ampliado y profundizado considerablemente. Las posibilidades de que los estudios de la región difundan sus productos en el resto del mundo siguen avanzando, con jugadores que bajan copias de los títulos por medio de plataformas de distribución virtual como PlayStation Store, Xbox Live y Steam. Los estudios independientes de LatAm producen casi todo su contenido con vistas a la exportación, buscando imitar el suceso del juego uruguayo Kingdom Rush, o de Preguntados, del estudio argentino Etermax, con unos 77 millones de jugadores en 22 países.
Hoy, hay indicios de un renovado interés de parte de las empresas multinacionales en establecer operaciones en América Latina y el Caribe. A eso se suma el impulso brindado por incubadoras y aceleradoras, que representan otra faceta importante de la relación entre los desarrolladores regionales y la industria global de los videojuegos. Las incubadoras se dedican al apoyo de compañías nuevas o startups durante sus primeros meses o años de operación, proveyendo servicios como espacios compartidos para las operaciones, entrenamiento, marketing y financiamiento. Las aceleradoras operan de manera semejante, pero tienden a enfocarse en programas intensivos de sólo unos cuantos meses para mejorar y refinar las operaciones de compañías ya existentes.
CÓMO MONETIZAR
El progreso de la tecnología móvil en LAC (llegará al 71% de usuarios en la región en el cierre de este año) significa una oportunidad para la monetización de los juegos. Por cierto, hay varios tipos de monetización, ya sea fuera del diseño de los videojuegos (por ejemplo, la colocación de un banner publicitario), y dentro de los VJ, como la reducción del tiempo de espera de una construcción, el acceso a niveles especiales, la compra de un personaje y demás. Puede ser la venta de venta de bienes virtuales o la inclusión de la publicidad en los juegos.

VJ COMO GENERADORES DE EMPLEO
El segmento de los VJ tiene el potencial de convertirse en el nuevo semillero detonador de los empleos del futuro para generaciones más jóvenes que crecieron jugando, y ser un método de enseñanza para diversos aprendizajes. Muchos de ellos seguirán jugando para liberarse del estrés, pero la motivación para jugar es un fenómeno socioeconómico que es capaz de arrastrar masas de diversos estratos sociales y edades, comparable con el segmento del deporte. En ese sentido, los videojuegos tienen un potencial similar para crear una nueva cultura de consumo. Ahora, jóvenes llenan estadios para ver jugar a sus equipos favoritos de Esports (deportes electrónicos), cuentan con canales especializados en la televisión, en YouTube y en Twitch, y crean sus propios equipos de jugadores electrónicos para los Esports. El crecimiento sostenido de los videojuegos predice que, para 2021, la industria de los Esports llegue a los US$2.000 millones y atraiga a 650 millones de espectadores. Este segmento de la industria se ha convertido en un área de oportunidad, tanto para desarrolladores como para jugadores, inversionistas y apasionados por los videojuegos. No es difícil de imaginar, entonces, que la necesidad de producir nuevos contenidos y la exigencia de juegos más sofisticados provocarán una demanda de desarrolladores de software, animadores, músicos y jugadores profesionales. Así, los jugadores serán capaces de recorrer esa línea fina que transforma su pasión en una profesión. La creatividad y la fluidez tecnológica que se necesitan para el desarrollo de los videojuegos son habilidades indispensables para aprovechar los trabajos del futuro. La profesionalidad del desarrollo de videojuegos implica un sinfín de oportunidades en términos de empleabilidad para la región de América Latina y el Caribe. En cuanto a los estudios de VJ en la región, existen más de 2.000 empleados en cerca de cincuenta estudios de videojuegos en Argentina, más de 4.000 trabajadores en Brasil, mientras que Colombia tiene unos 50 estudios que emplean entre 6 y 18 personas cada uno.
ALGUNOS DESAFÍOS
Además de la permanente lucha contra la piratería en LAC, otro de los grandes desafíos que tienen los estudios de videojuegos es dar a conocer sus productos a nivel internacional. Tener las redes correctas, participar en ruedas de negocios, mostrar los productos en ferias internacionales, encontrar inversionistas y publishers son metas clave. Actualmente, existen grupos empresariales y asociaciones, iniciativas de Gobiernos, alianzas público-privadas y programas regionales que invierten en posicionar la industria de los videojuegos en el mapa internacional. Las agencias de promoción de comercio y grupos empresariales de la industria en cada país tienen roles importantes en la promoción de la inversión internacional.
EDUCACIÓN PARA EL FUTURO
Frente a estos desafíos y a las oportunidades de expansión del mercado laboral en la región, la cuestión de la formación y el aprendizaje asoma como urgente en un segmento de fuerte atractivo para la juventud. Los videojuegos pueden darles la posibilidad de desarrollar habilidades clave para el siglo XXI. Por esta razón, muchos países ya están incluyendo los VJ en programas educativos. La formación en videojuegos abarca áreas como la animación, las artes y medios digitales, la producción de video, la animación (2D-3D), el desarrollo de sonido, la narrativa, la arquitectura, el diseño de juegos, personajes y escenarios, las tecnologías de programación, la realidad virtual y aumentada y el marketing.
A pesar de que los videojuegos se pueden crear en cualquier parte del mundo, para América Latina y el Caribe, es esencial idear una estrategia que permita retener los talentos, que capacite a los futuros jóvenes en carreras universitarias y técnicas en esta industria, que se generen las políticas necesarias para que los nuevos estudios de videojuegos que comienzan compitan en sus respectivos mercados nacionales y en el ámbito internacional, y que el Gobierno estimule a una industria competitiva. En cuanto al aprendizaje, hay que enfocarlo hacia contenidos estructurados en los currículos educativos e involucrar el desarrollo de nuevas habilidades (cognitivas y socioemocionales, además de las laborales) a través de la ‘gamificación tecnológica’. Incluso, distintos sistemas educativos han aprovechado la gamificación para trabajar con estudiantes en edad escolar.
La industria tiene un rol fundamental y es importante que incorpore el conocimiento que se genera para que los jugadores no sólo se diviertan, sino que desarrollen competencias clave para desenvolverse con solvencia individual y colectiva. Es un hecho que los videojuegos forman parte de la vida de los niños, niñas y adolescentes. Depende de los sistemas educativos de LAC el poder aprovecharlos para potenciar aquellos aspectos que los convierten en herramientas provechosas para la construcción de los individuos del siglo XXI.







